Viaje a África

 


S

alió el avión de Ezeiza a las 8 de la no­che el domingo 8. El viaje fue bue­no y sin problemas, Malaysian Airlines es muy buena. Las azafatas estaban ves­tidas como con kimono, todas malayas, ha­bía una india. Muchos musulmanes, ha­bía uno con turbante igual a Bin Laden. La co­mida del avión era "halal", es decir, co­mi­da para musulmanes, es como el kosher para los judíos. Ellos no pueden comer cerdo ni to­mar alcohol, igual a nosotros los oc­ci­den­ta­les sí nos dieron vino y cerveza.

 

Era bastante divertido el viaje, porque tenía ca­da uno un monitor enfrente, en la parte de atrás del asiento de adelante, y un co­mando tipo control remoto para cambiar de ca­nal, subir el volumen, etc. Había 12 ca­na­les, 6 de cine, 1 de sports, etc, juegos de com­putadora, etc, así que lo pasamos bas­tan­te bien. Jugué mucho al tetris, Eve se dio so­bredosis de Super Mario Bros y le quedó do­liendo el dedo.

 

Hicimos escala en Cape Town, no vimos mu­cho, pero parece una linda ciudad.

 

Después seguimos para Johannesburg (en Su­dáfrica lo abrevian "Joburg").

 

En Joburg bajamos y el tipo de la aduana que nos tocó era medio raro, tuvimos que pa­sar las valijas por rayos X pero justo se rom­pió la máquina y no pasamos ninguna va­lija!!

 

Text Box: Cosas para llevar:
•	Linterna para la cabeza
•	Alfileres de gancho
•	Binoculares
•	Buena máquina de fotos
•	Zoom mínimo 300mm
•	Lente gran angular
•	Film de 100 y 400 ASA
•	Hojotas
•	Guantes
•	Gorro
•	Bloc de notas
•	Riñonera
•	Bolsa de dormir lo más chica posible
•	Libros
Nadie nos estaba esperando. En teoría, la gen­te del hotel Backpackers Ritz nos tenía que esperar y llevar al hotel, pero no había na­die. Esperamos un ratito y como no aparecía nadie, llamamos al ho­tel para ver si nos iban a ve­nir a buscar. Yo llamé y me dijeron que ya me man­da­ban un shuttle que tenía que ir al 2º nivel de do­mes­tic flights a tal lugar, que no pu­de en­ten­der porque el acen­to Su­dá­frica­no por te­lé­fo­no era compli­cado.

 

Fuimos a domestic flights y no había nadie es­pe­rán­do­nos. Así que volví a llamar al hotel para que me de­le­tre­ara en dón­de era el mee­ting point, que al final re­­sul­­tó ser un local de co­mi­das en el a­e­ro­puer­to que se llama Fournos Ba­kery. El tipo del hotel seguro que pensaba que éramos to­ta­l­mente es­tú­pi­dos.

 

Esperamos un rato y vino un negro, Jamas o Hamas, a buscarnos.

 

Acá tengo que hacer una aclaración: hasta es­­te momento la mayoría de la gente que ha­­bíamos visto era negra, si había gente blan­­ca, era realmente una minoría. Toda la gen­­te que trabaja, que atiende negocios, etc era negra. Igual cero problema.

 

Fuimos al hotel que estaba a unos 40 mi­un­tos del aeropuerto. Es un hostel para mo­chi­le­ros, pero muy lindo. Nosotros teníamos un cuarto para nosotros dos, eran dos ca­mas, el baño era compartido obviamente con otros cuartos. Pero para ser un hostel era un lujo. A la tarde había 15ºC, pero cuan­do se fue el sol nos tuvimos que poner swe­ater y campera. A las 5 tuvimos un meeting con la gente del tour. Éramos 6: Lloyd y Dawn (ingleses de alrededor de 32 años), Eileen (inglesa viviendo en Australia, 59 años), Haydee (una neozelandesa de 27 años) y nosotros dos. Además estaba el guía, Terry, un australiano de 36 años, que ha­bla­ba tan pero tan cerrado que le entendíamos muy poco. A Lloyd se le entendía muy poco tam­bién. Los demás hablaban claro.

 

Ilustración 1 - De izquierda a derecha: Haydee, Eileen, Evelyn, Vester, Dawn, Lloyd

Bueno, ya más a la noche fuimos a comprar una pizza y comimos eso. Después volvimos al hostel y nos pusimos a hablar con el guía: ha­bía trabajado en un farm de leones en Zimbabwe, tenía a su cargo el cuidado de 46 le­o­nes!!! Después las cosas en Zimb se pu­sie­ron bastante mal y tuvo que irse, se notaba que extrañaba a sus animales!! Nos contaba que dormía en su cama con los cachorros de los leones, era un fanático de los leones.

 

Nos fuimos a dormir y al otro día nos des­per­tamos, tomamos el desayuno y nos a­pres­tamos para partir. En ese momento nos pre­sentaron a 2 personas más del crew. O sea que eran 3 en total: Terry el guía, Enos el cocinero y Phineas el chofer. Tanto Enos co­mo Phineas eran negros de Zimbabwe, ha­blaban inglés bien.

 

Car­gamos las cosas en el camión (ver fotos del camión) y partimos rumbo al parque Kruger.

 

Viajamos bastante, hacia el este. Al me­dio­día paramos al borde de la ruta a almorzar, el almuerzo era siempre sandwi­ches.

 

Ilustración 2 - Preparando el primer almuerzo

Seguimos y el paisaje era lindo, bastante mon­tañoso, bah, no tanto, más bien como de sierras, como Córdoba, pero con otra ve­ge­tación.

 

Ilustración 3 - Vista desde el interior del camión

A eso de las 5 de la tarde llegamos a la en­tra­da del parque.

 

Ilustración 4 - Entrada al Parque Kruger

Yo sinceramente no esperaba ver animales ese día, pero apenas entramos vimos una ji­ra­fa, un rinoceronte, búfalos e impalas. Era in­creíble. Era como estar dentro de un do­cu­­men­tal del Animal Planet!!

 

Ilustración 5 - Rinoceronte y búfalos, son los primeros animales que vimos

Seguimos un ratito y llegamos al camping Berg en Dal, que está separado del parque por una fence para que no entren los ani­ma­les!! Había poca luz; bajamos las carpas, las ar­mamos, bajamos los elementos de cocina y Enos se puso a cocinar: sopa y no me acuer­do qué más, pero era rico.

 

Ilustración 6 - Primera comida, se ve a Terry y a Phineas

El camping era espectacular, los baños eran per­fectos, mejores que los de mi casa. Terry nos comentó lo que íbamos a hacer al día si­guien­te: despertarnos a las 5:30 AM para de­sayunar, desarmar las carpas, cargar el ca­mión y empezar con el game driving (que es re­correr el parque en el camión para ver ani­males). Está prohibido caminar por el par­que, sólo se puede recorrer en vehículo. Se puede bajar del vehículo solamente en lu­gares autorizados: campings, paradores, etc.

 

Igual los animales del parque están muy acos­tumbrados a los autos así que no son ti­mi­dos. Bueno, nos despertamos a las 5:30, ha­cía mucho frío, yo estaba con campera y po­lar y guantes y gorro. A las 6:45 partimos con el camión para el game driving.

 

Ilustración 7 - Camión

Esto se hace con las ventanas del camión abier­tas, que en realidad no son ventanas, son lonas transparentes, pero para ver mejor, se levantan. No puedo describir el frí­o que hacía.

 

Lo de despertarse temprano, antes del ama­ne­cer, se repetiría casi todos los días, igual no era mucho problema porque a las 6 de la tar­de casi no había luz y a eso de las 6 y me­dia o 7 ya comíamos, nos quedábamos un ra­to alrededor del fuego y nos íbamos a dor­mir.

 

Uno recorre el parque y cuando hay algo in­te­resante, el camión para. Esa mañana pa­ra­mos un montón de veces, vimos impa­las, ele­fantes, jirafas, kudus, búfalos, etc etc etc. Sa­camos miles de fotos.

 

Paramos para desayunar en un parador. El de­sayuno era totalmente inglés: café o té, tos­tadas, huevo frito, salchichas pero de las gor­das, porotos con salsa de tomate, ce­re­a­les.... era demasiado para nosotros los ar­gen­ti­nos!!!

 

Ilustración 8 - Desayuno a full

Otras variantes de desayuno eran: bacon, to­mates fritos, huevos revueltos.

 

Después del desayuno, seguimos paseando por el parque, rumbo al camping Skukuza que es en donde íbamos a almorzar.

 

Ilustración 9 - Almuerzo en Skukuza

Ahí vimos squirrels (ardillas) y pájaros muy lin­dos.

 

Seguimos después del almuerzo para el cam­ping Pretoriuskop, siempre parando cuando ve­­í­­amos animales. Llegamos casi sin luz y ar­mamos las carpas.

 

El cocinero Enos cocinaba bien, cantidad ge­nerosa y siempre había un plato principal con 2 guarniciones. A veces sopa. Son de co­­mer las cosas picantes, igual a mí me gu­sta eso.

 

Una noche hicimos un night drive, que es un recorrido por el parque pero de noche. Ha­cía mucho frío. Vimos una mangosta bas­tan­te poco común, una manada de búfalos enor­me (iluminábamos a la manada y ve­í­a­mos el reflejo de miles de ojos!) y al final vi­mos algo impresionante: un elefante co­mien­do.

 

Ilustración 10 - Primer elefante que vimos

Es impresionante porque el elefante come ho­jas de los árboles, pero como las hojas más ricas son las que están más arriba, qué ha­ce el elefante? Aprovecha su peso y ta­ma­ño y se apoya sobre el árbol hasta tum­bar­lo!!! En serio, los elefantes, según nos con­ta­ron, causan estragos en la vegetación, por­que tiran abajo casi todos los árboles!! Así que vimos un elefante tirando abajo un ár­bol. Nos quedamos viendo al animal un ra­to. Después arrancamos y cuando estába­mos pa­sando cerca del elefante, se fue a otro ár­bol y lo tiró pero en nuestra dirección!!! Es co­mo que estaba molesto con nosotros!!

 

En general, la gente del lugar le tiene mu­cho respeto a los elefantes. A nosotros sien­pre nos enseñaron que eran buenos, pero en re­a­lidad son bastante malos, si es que un ani­mal puede tener maldad, pero parece que no hay nada peor que un elefante enojado. U­no se da cuenta cuando está enojado por­que se pone de frente y agita las orejas. Cuan­do pasa eso, hay que correr, hay que ir­­se porque nada detiene a un elefante eno­ja­do!!

 

Ilustración 11 - Zebras

Al otro día salimos muy temprano rumbo a Bots­wana. En la frontera casi me quedo por­que no me querían dejar pasar porque no te­nía visa!! Al final me dieron una visa en la fron­tera, pero me retaron. Mirá si me que­da­­ba ahí, en la frontera entre Sudáfrica y Bots­­wa­na??? La moneda de Botswana es el "pu­la" que significa "lluvia", porque nunca llue­ve y es algo muy preciado. Las de­no­mi­na­­ciones menores que 1 pula, es decir, las mo­­nedas, se llaman "gotas de lluvia", no me acuer­­do la palabra en el idioma de Bots­wana.

El país con mejor economía de África es Bots­­wana, por los diamantes. Parece que más o menos por 1980 Inglaterra le dio a Bots­­wana la independencia.... y un año des­pués se descubrió la mayor mina de dia­man­tes del mundo justamente en Botswana.

 

Una cosa que vimos mucho, y que nos llamó la atención, es que cuando uno pasa por los pue­­blos, hay muchas propagandas de "funeral services". Debe ser porque la tasa de mortalidad es muy alta.

 

Viajamos todo el día, rozando el Kalahari.

 

Ilustración 12 - Almuerzo al costado de la ruta, rozando el Kalahari

Paramos en un camping en Palapye, muy lindo, con un bar atendido por un ne­o­ze­lan­dés.

 

Una cosa interesante es que cuando uno via­ja por la ruta, como en Argentina uno ve lie­bres o vacas o cuises, en África se ven mi­les de antílopes, monos, jirafas, elefantes, aves­truces, etc.

 

Al día siguiente seguimos rumbo a Maun, que es el pueblo que es como la entrada al Del­ta del Okavango. El río Okavango se des­ar­ma en un delta muy interesante, muy gran­de.

 

Ahí nos levantamos temprano, nos llevaron en una land rover 4x4

 

Ilustración 13 - Land Rover 4x4 para llevarnos al Delta del Okavango

por camino de arena pura, con un auto uno se quedaba seguro. En un momento nos tu­vi­mos que desviar de la huella porque un ele­fante había tirado un árbol sobre el ca­mi­no. Pasamos por un asentamiento de chozas de africanos, había burros, cabras y negritos que nos pedían sweets o algo. Les dimos co­si­tas y les sacamos fotos.

 

Ilustración 14 - Peluquería improvisada

 

Ilustración 15 - Chicos

De este asentamiento era la gente que nos iba a guiar por el delta del Okavango.

 

Llegamos a un brazo del delta, y nos estaban esperando el guía y 3 mujeres.

 

Ilustración 16 - Embarcando en los mokkoros

Cargamos las cosas en los 4 mokkoros, que son canoas de madera construidas de una so­la pieza que se manejan no con remos y ti­món, sino que un negro tiene como una va­ra muy larga que va clavando en el fondo del río (era muy bajo) y empuja. Estuvimos 1 hora y media en los mokkoros.

 

Ilustración 17 - Paseando por el Delta del Okavango, en mokkoros

Llegamos a lugar en donde había miles de monos, eran babuinos, son bastante sociales entre ellos.

 

Ilustración 18 - A lo lejos, babuinos

 Seguimos y llegamos al lugar de acampe. Bajamos las cosas, armamos las carpas, al­mor­zamos y tuvimos la tarde para des­can­sar, hacía mucho calor, así que las caminatas por el delta se hacen al amanecer o al atar­de­cer.

 

Ilustración 19 - Nuestro guía del Delta, Keela, junto a una cabeza de elefante

Ese día a la tarde hicimos nuestra primera ca­minata por el delta. Íbamos siguiendo el ras­tro de las huellas de un elefante, y el guía nos iba contando cosas de las plantas, los ár­bo­les, los animales y los excrementos de los ani­males.

 

Ilustración 20 - Elefante tratando de llegar a las hojas más tiernas; más tarde rompería la rama

Sobre los elefantes, la huella es in­con­fun­di­ble: es enorme, la pata de adelante es re­don­da, la de atrás es medio ovalada. El excremento del elefante es enorme, y es pas­to. Los únicos árboles que los elefantes no tiran abajo son unas palmeras que tienen unas nueces. El elefante mece su cuerpo con­tra la palmera y caen las nueces. El ele­fan­te las come pero solamente para digerir la cáscara, el resto sale en el excremento. Des­pués van los monos, los babuinos, y co­men las nueces, que ya no tienen cáscara!!! Es interesante esa nuez porque si uno la pe­la, parece marfil, y de hecho, a veces se ven­de como marfil y se llama "fool´s ivory".

El ruido de un elefante tirando abajo un ár­bol o agitando una palmera es in­con­fun­di­ble y se puede oír desde muy lejos.

 

Vimos rastros de hienas y un excremento de hie­na, que es blanco, porque comen huesos. Vi­mos una madriguera de hiena, y un túnel he­cho por un aardvark, que come hormigas o termitas.

 

No saben el tamaño de los termiteros!!! Son enormes.

 

Ilustración 21 - Termitero y Eve

Pueden tener hasta 3 metros de alto y llegan has­ta 5 m de profundidad!! Se usan para va­rias cosas: son tan duros que los lugareños usan el material con que está construido el ter­mitero como cemento para sus chozas y tam­bién cuando una 4x4 se queda em­pan­ta­na­da, se ata el malacate al termitero!! Así que imaginen lo duro que es. Es duro por­que parece que las termitas mezclan la tierra-arena con su saliva y queda recontraduro.

 

Vimos facoceros (me acordé de Brud) que se­gún la guía de mamíferos de Southern Afri­ca, es el animal más feo que se puede en­contrar. Bueno, era feo, pero no tan feo. Lo que sí puedo decir es que es muy rico.

 

A la noche, si bien habíamos armado la car­pa, nos dejaron dormir a la intemperie, al la­do del fuego.

 

Ilustración 22 - Fogón en el lugar de acampe en el Delta

Piensen que no era un camping, sino un cla­­ro abajo de unos árboles, sin alambrado que nos separara de los animales. Con Eve o­í­­mos hienas aullando, elefantes agitando pal­­meras y tirando árboles y otros ruidos im­­presionantes. Igual esto duró poco por­que después de 3 horas, los mosquitos nos mo­­lestaban, así que fuimos a dormir a la car­­pa.

 

Al día siguiente hicimos una caminata ma­tu­­tina, vimos más animales y muchas jirafas, era una manada de jirafas.

 

Ilustración 23 - Jirafas

Em­pezaron a correr y lo hacían pero como en cámara lenta. Las jirafas increíblemente co­men de un árbol que tiene espinas de 6 cm de largo muy duras, pero la lengua es más dura y está adaptada para comer es­pi­nas. Aprendimos a distinguir excrementos de jirafa macho y de jirafa hembra (muy útil).

 

A la tardecita fuimos en mokkoros a ver hi­po­pótamos. Llegamos a un lugar que era co­mo un estanque grande con juncos, no se ve­ía nada en el centro por la altura de los jun­cos, pero los podíamos oír.

 

Ilustración 24 - Yendo a ver hipopótamos, en el Delta

Dimos la vuelta y nos metimos por un ca­mi­ni­to hacia el centro del estanque y ahí es­ta­ban los hipos!!!

 

Ilustración 25 - Un hipopótamo

No hacen más que estar en el agua y cada tan­to se mueven, duermen de noche afuera del agua, pero son bastante malhumorados se­gún nos dijeron. Había cocodrilos tam­bién, pero no los vimos.

 

Volvimos a donde habíamos dejado los mo­kko­ros, pero se nos cruzó un elefante, es­ta­ba realmente muy cerca y el guía africano se asustó y nos gritó "Back to the bushes!!".

 

Ilustración 26 - Encuentro con un elefante

Sa­limos corriendo a escondernos, igual el ele­fante no nos había visto, parece que ven muy mal, pero tienen buen sentido del ol­fa­to. Pasaron 2 elefantes más. Eve estaba con mucho miedo, yo la verdad no.

 

Volvimos al campamento, dormimos y al otro día nos levantamos temprano para otra ca­minata. Vimos más animales, más fa­co­ce­ros, etc. No pudimos ver hienas.

 

A esta altura del viaje estábamos muy excitados por todos los animales que ha­bí­a­mos visto, pero nos faltaba algo: los felinos.

 

Después de la caminata desarmamos las car­pas, juntamos todo, lo cargamos en los mo­kko­ros y volvimos al punto de partida.

 

Pasamos 3 días en el delta, sin bañarnos, con calor, usando un pozo en la tierra como ba­ño, con la misma ropa. Estábamos to­tal­men­te sucios y olorosos. Nos llevaron en 4x4 al campamento en Maun, pero en un mo­mento se nos cruzó un elefante en la hue­lla, bastante cerca,

 

Ilustración 27 - Increíblemente el elefante no nos vió

 y nos miró y agitó las orejas, así que el cho­fer dio marcha atrás y el animal siguió su ca­mino. Pasó otro elefante también.

 

En el campamento hicimos un poco de fiaca y después nos bañamos y nos cambiamos la ro­pa que habíamos usado por 3 días.

 

Ilustración 28 - Pileta del camping en Maun

 Al otro día partimos temprano para Kasane, que es el pueblo que está en la entrada al Par­que Nacional Chobe.

 

Viajamos todo el día. Vimos muchos ani­ma­les al costado de la ruta.

 

Llegamos, armamos las carpas, morfamos y nos fuimos a dormir.

 

Ilustración 29 - Camping Thebe, en Kasane

 Al otro día temprano nos llevaron al parque Cho­be, recorrimos bastante y vimos hipos, co­codrilos, impalas, búfalos, etc.

 

Pero lo que vimos y que nos impresionó fue una manada de leones comiendo un búfalo. Era tan temprano que recién estaba ama­ne­cien­do, aclarando, no podíamos sacar fotos, pe­ro a los ojos era un espectáculo pocas ve­ces visto. Esto sí era estar inmerso en un do­cu­mental del Discovery Channel.

 

Ilustración 30 - Manada de leones comiendo un búfalo

Ni en el más exigente ejercicio de ima­gi­na­ción mental se nos podría haber ocurrido que íbamos a ver leones tan tan de cerca. Ha­bía un macho, con su melena, muchas hem­bras y todavía más cachorros, no tan ca­chorros, pero eran más chicos que el ma­cho y las hembras. Había un cachorro, ma­cho, con melena incipiente.

 

Ilustración 31 - Leona

Era tan salvaje ver a los leones comer el bú­fa­lo muerto, era instinto de supervivencia pu­ro, es la Naturaleza misma expresándose, es indescriptible.

 

Ilustración 32 - Cachorros

El que vive con gatos, sabe cómo es cuando jue­gan 2 gatos. El juego de los leones, es­pe­cial­mente los cachorros, es prácticamente el mis­mo que el de los gatos, juegan igual. La di­ferencia es el factor de escala, nada más.

 

Ilustración 33 - Desgarrando el estómago del búfalo

Estuvimos tan cerca de los leones que no po­díamos creer. En un momento, la 4x4 se acer­­có tanto que si extendíamos la mano, po­díamos tocar a un león.

 

Si tengo algo para criticar, y no es por bus­car algo malo, es que no vimos leopardos o cheetas.

 

Ilustración 34 - Impalas

Pasamos por el lodge en donde pasaron la lu­na de miel Elizabeth Taylor y Richard Burton, frente al río Chobe. Del otro lado del río está Zambia.

 

Volvimos al campamento, almorzamos y a las 3 de la tarde nos llevaron para hacer un re­corrido en catamarán por el río Chobe.

 

Ilustración 35 - Atardecer sobre el río Chobe

Vimos hipos, cocodrilos, elefantes nadando, pa­jaritos, un águila, lagartos, etc!! Un atar­de­cer muy lindo, con nubes, que nunca an­tes habían aparecido.

 

Ah, nunca llovió siempre sol, sol, mucho sol. Es que es la temporada seca, llueve más en verano parece.

 

Volvimos al campamento, comimos y nos fui­mos a dormir. Al otro día nos levantamos tem­prano, cargamos todo en el camión y par­timos para Victoria Falls. Pasamos la frontera y pasamos de Botswana a Zimbabwe.

 

Zimbabwe es otra cosa. Ni en Sudáfrica ni en Botswana nadie nos pidió nada, no había gen­te pidiendo en las calles, había chozas, sí, pero no había gente pidiendo. Pero en Zimb sí, eran personas pidiendo, arbolitos ofre­ciendo cambio, artesanías, taxis, tours y has­ta marihuana me ofrecieron en la calle!!!

 

Hay mucha inflación en Zimbabwe. 1 dólar de USA es igual a 1700 dólares de Zimbabwe (Z$), y el billete más grande de Zimb es de 500... cambiamos 50 USD y nos die­ron como 700 billetes entre los de 100 y 500 Z$ !!! No nos entraba en ningún lado.

 

Ilustración 36 - Inflación en Zimbabwe

En Vic Falls reservamos el salto bungee-jum­ping y una cabalgata por el parque na­cio­nal. Caminamos hasta el puente en don­de íbamos a saltar, no sin antes hostigarnos mi­les de negros que nos querían encajar ar­te­sanías, cambiar dólares, etc. Para llegar al puen­te, hay que pasar un puesto fronterizo por­que la mitad del puente está en Zambia y la otra mitad en Zimbabwe. No tuvimos pro­blemas. Llegamos al puente, nos em­pa­pa­mos porque tuvimos que pasar por un lu­gar en donde cae la lluvia que generan las ca­taratas, y vimos gente saltando.... y nos dió miedo... pero ya habíamos pagado...

 

Son 111 metros desde el puente hasta el río que está abajo. Es lo más antiintuitivo, lo más en contra del instinto de supervivencia que hice en mi vida. Es saltar al vacío, uno sa­be que está atado, pero es algo que va en con­tra del sentido común. Saltamos en tán­dem, es decir, Eve y yo juntos. Es una experiencia indescriptible. Porque es algo que uno nunca hizo antes; la ansiedad y el mie­do previos no tienen dimensión.

 

Ilustración 37 - Arrojándonos al vacío

Todavía no podemos creer que saltamos. Re­cordamos el momento y se nos pone la piel de gallina.

 

A la tarde fuimos a comprar artesanías.

 

Fotos

 

De más está decir que hay que regatear to­dos los precios y que todo el tiempo uno es hos­tigado por los negros para comprar co­sas. A Eve lo daba cosa regatear, pero yo le re­gateaba a todos, les decía que venía de Ar­gentina, que era un país pobre, que no era europeo o yankee, que era muy caro, que no estaban siendo justos conmigo, hay mucho de actuación en el regateo, es divertido.

A veces cuando un pregunta un precio, no te lo dicen, sino que contestan "You set a pri­ce". Y ahí empieza la negociación. Lo más efectivo es hacer el ademán de irse.

Igual seguro que nos recontraestafaron, pe­ro bueno, no era tan tan tan caro, dentro de to­do siempre sacamos las cosas a la mitad del precio inicial.

 

Volvimos al campamento, nos bañamos y nos pusimos ropa bien porque íbamos a co­mer no en el camping, sino en un lugar tipo te­nedor libre, en donde se pueden probar dis­tintas carnes.

 

Nos llevaron al lugar y era muy muy lindo, muy bien puesto, muy africano, nos aten­die­ron bien, había unos negros que hacían dan­zas africanas y cantaban así estilo tribu afri­cana. Yo probé carne de facocero (muy ri­ca), de avestruz, de impala, cerdo y algo que nunca pensé que iba a comer: gusanos. Son Mopani Worms, son así gris oscuro, de 5 cm de largo y 15 mm de diámetro, co­ci­na­dos con una salsita. Comí varios, no son feos.

Después me enteré que son grises porque los precocinan con ceniza.

 

Morfamos hasta reventar y nos fuimos a dor­mir. Al otro día nos levantamos tem­pra­no para ir a la cabalgata. Lo bueno de hacer ca­balgata es que los animales no se asustan y no salen corriendo, es muy distinto ir a ca­ba­llo que en auto o camión. Vimos fa­co­ce­ros, impalas, babuinos y búfalos pero desde muy muy cerca. Tan cerca que no pude usar el zoom!!

Pa­samos al lado de un árbol enorme, el baobab.

 

Ilustración 38 - "Baobab", árbol enorme, para comparar tamaños notar que estoy yo a la derecha sobre un caballo

Terminamos la cabalgata y volvimos al cam­pa­mento, armamos nuestras mochilas, nos des­pedimos de los demás y nos llevaron al ae­ropuerto de Vic Falls. Volamos a Joburg, nos llevaron al hotel, desensillamos, fuimos a un mall pero estaban casi todos los ne­go­cios cerrados, volvimos al hotel, comimos y nos fuimos a dormir. A las 3:30 nos le­van­ta­mos, desayunamos y nos llevaron al a­e­ro­puer­to.

 

Ilustración 39 - Volando a Johannesburg

Había bastante gente para el vuelo. Estaba el combinado “Provincias Argentinas” vol­vien­do a Argentina, que es un equipo de rugby, una selección de la UAR de ju­ga­do­res de las provincias. También había un equi­po sudafricano de hockey que iba de gi­ra a Argentina.

 

Y ahora estamos acá.

 

Sacamos 12 o 13 rollos de 36 fotos. Lo más útil fue la linterna que nos prestó Brud, la que se pone en la cabeza, y los largavistas. El zoom que nos compramos es muy bueno, bah, hay que ver las fotos, pero acerca bas­tante, suerte que lo compramos.

 

Ah, la verdad, me llamó la atención la falta de insectos molestos en África, yo esperaba lo contrario.

 

Esto es más o menos el viaje. Pero con las fo­tos reveladas se va a entender mucho más.

 

 

 



 

 

 

 

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